Floración, introducción

jmbarcena 21 febrero, 2008 6

floración, por Trevijano Dalebrook



La floración es el fenómeno visual más agradecido, celebrado y en ocasiones mitificado en la jardinería. De hecho la multiplicación de variedades, la persistencia de especies y mil y una interrelaciones existentes entre las flores y el ser humano se deben a la influencia que ejercen en nuestros sentidos. En la Grecia antigua se consideraba la belleza como un signo externo de la verdad, algo bello no podía mentir, no cabía la falsedad de ahí su determinación por establecer cánones de belleza y su elegante forma de entender el arte. Con las flores nos ocurre igual su colorido, su nacimiento, la exuberancia de algunas los aromas, nos dan una sensación de armonía que relacionamos con sensaciones placenteras, de ahí que las épocas de floración sean celebradas y exaltadas desde los tiempos de las primeras civilizaciones.

Sin embargo la floración es , técnicamente un estadío más en la vida vegetal, no todas las plantas poseen flores visibles, de hecho las plantas con flores son las más «modernas» cronológicamente hablando y en el caso de las plantas anuales la floración no deja de ser una llamada de emergencia un gesto de enorme gasto de energía para reproducirse, para perpetuar la especie. Las plantas florecen como medio de propagar sus semillas, no para contentar a nuestros sentidos, ni para alimentar insectos con su polen, florecen como último recurso ante la desaparición y como todo ser vivo con el fin de perpetuar su especie.

Curiosamente hemos elegido algunas variedades por su belleza y las hemos hecho multiplicarse por todo el mundo, de manera que el acto fisiológico de un vegetal ha llegado a emocionarnos tanto como para hacer cosas tan disparatadas como ocurrió en Holanda con los bulbos, donde a principios del siglo XVII se produjo un fenómeno económico inflacionista debido a la alta demanda de bulbos lo que acarreó graves problemas económicos llevando a la ruina a parte de la población.

Elegimos flores para actos como los enlaces matrimoniales, los nacimientos, días festivos, regalos especiales y para funerales ,elegimos flores para adornar, para curarnos, para ambientar, para recordarnos fechas con su floración, las elegimos por sus colores, les damos significados, nombres y apellidos, hacemos ingeniería genética para aumentar su belleza y otras características y nos seguimos maravillando cuando despertamos y vemos un macetero, el jardín o el patio de nuestro edificio florecido de un día para otro.

Sin embargo , no dejan de ser órganos reproductores de un mundo, el vegetal, que nos parece menor por su aparente inmovilidad, pero que en buena parte es responsable de nuestra propia existencia y de nuestro sustento, de modo que cada floración es hoy por hoy un signo de que la vida no se acaba y de ahí surge ese sentimiento que en ocasiones nos produce ver un hermoso ramo de flores.