Adaptaciones de los cactus: segunda parte

blogerredas 30 marzo, 2011 1



Tal como hemos mencionado los cactus debieron adaptarse a los climas calurosos, y las zonas áridas en las que habitan en su gran mayoría, las cuales son lugares prácticamente desérticos. Es así que han experimentado diversos procesos de adaptación. A los dos mencionados anteriormente se le suman, la pubescencia, que se trata de la aparición de pelos en varias clases de la familia de las cactáneas. Estos pelos surgen a partir de la necesidad de establecer una defensa contra los rayos del sol (los pelos los reflejan, por lo que mantienen a la planta más fresca). Además de esta forma evitan la deshidratación y las quemaduras provocadas por el sol.

Sin embargo los pelos cumplen otra función que se opone un tanto a la anterior. Es que sirven para proteger a la planta de las bajas temperaturas que hacen por las noches en las zonas donde se encuentran. Por lo general las plantas que desarrollan este tipo de pelos, suelen habitar en lugares donde el contraste entre el día y la noche con respecto a las temperaturas, es absolutamente marcado.

Otra de las maneras en que se adapta un cactus son las que tienen que ver con las raíces. Es que teniendo siempre en cuenta el contexto y las escasas lluvias, las raíces de estas plantas son poco profundas pero abarcan mucho más. Es que son bastante extensas para que cuando llueve puedan recoger la mayor cantidad de agua posible. Un claro ejemplo es la planta de saguaro, un cactus bastante particular, cuyas raíces pueden llegar a extenderse desde los 15 metros hasta los 20 metros de longitud.