Sobre colores.

jmbarcena 31 marzo, 2008 0

by trevijano dalebrook



by trevijano dalebrook Los colores que «adornan» a las flores son uno de los efectos más buscados por jardineros , paisajistas y aficionados, si bien no dejan de ser el resultado del propio desarrollo de la planta y en ocasiones de mutaciones genéticas, de efectos de virus en los pigmentos ( la mayoría de los moteados lo son) o del efecto de deficiencias o excesos de ciertas substancias minerales en el suelo, el hierro en su oxidación por ejemplo hacer que las flores de las hortensias ( hydrangeas) se tornen azuladas, de manera que no era extraño ver a las señoras y jardineros enterrar clavos de hierro o piezas de ese metal oxidado al pié de los macizos , con el fin de azular una planta codiciada por su enorme flor compuesta. Curiosamente los colores de las flores (y algunas de sus curiosas formas) son un reclamo para los insectos, más en las especies que necesitan de ellos para transportan su polen y reproducirse, de manera que la presencia de insectos en un jardín florido es algo normal y frecuente , pero que en ocasiones puede alarmar si se trata de abejas y avispas. Al planificar un jardín lleno de flores coloridas y aromáticas hemos de pensar siempre que la naturaleza no es una paleta de color muerto y vacío, que cada flor representa una oportunidad de alimento para insectos, y es la manifestación de la reproducción vegetal, no tratamos pues con elementos sin vida, no son a nuestro antojo, somo quizá nosotros deudores suyos y conviene siempre un mínimo de humildad.  Así, normas que en la decoración pueden ser casi dogma, en la naturaleza no siempre se cumplen, los jardineros no son decoradores de exteriores, el paisajismo no es adornar ni rellenar con elementos que nos «sugieren»,  y la cuadrícula del diseño en una mesa en ocasiones se desmonta al trasladarla a la realidad. Observar, analizar, imaginar y luego acometer, así de sencillo es el realizar un jardín, en el que los colores deben de provenir de sus plantas, no de botes de pintura, áridos y materiales inertes , en el jardín como en la vida , Eros contra Tanatos.